Si te gustan los grandes ressorts, los cruceros, los programas de animación, olvida este lugar. Pero si lo que buscas es unos días de tranquilidad en un entorno especial con destellos de tiempos antiguos mientras conoces esta isla encantadora, entonces no quedarás defraudado. La gran casa principal del SXIX recientemente restaurada es una preciosidad, con sus muebles de época y los jardines que la rodean. Las vistas a la bahía y al islote de St Aubin invitan a relajarse durante horas en cualquiera de las amplias terrazas. Estuvimos 8 días a principios de octubre, de los cuales 6 fuimos los únicos huéspedes, así que la impresión era la de estar invitados en una gran mansión. Las cenas en el suntuoso salón son algo para recordar, tanto por el ambiente como por la magnífica comida (aspecto este último difícil de encontrar en sitios cercanos) a pesar de que el precio es un poco elevado. Una delicia también la piscina, donde nos aficionamos a los baños nocturnos y matinales antes del desayuno. Los propietarios son discretos pero amables. En nuestra opinión compensa con creces no disponer de algunos detalles de confort (televisión, teléfono, nevera en la habitación, etc...) por la exclusividad del lugar y la impresión de estar viviendo un poco en el pasado colonial de esta atractiva isla.
- Le Domaine Saint Aubin Martinique
