Pasamos las vacaciones familiares de diciembre en las villas, tenemos 3 niñas por lo que tuvimos la suite presidencial la cual son dos cuartos anexos por lo que las niñas tenían su habitación y baño y compartíamos sala con chimenea, comedor y una cocina de lujo. La vista es justo frente al mar por lo que disfrutamos las bellas puestas de sol justo en nuestra terraza. Dormíamos arrullados con el sonido de las olas. Todas las mañanas caminábamos por la playa ayudando a tortugas volver al mar, regresando estrellas de mar al agua y un día vimos delfines justo en la orilla del mar en donde se forman las olas! Todo es tranquilidad, no hay vendedores, las niñas podían andar a su antojo por toda la playa y el hotel sin ningún riesgo.
En diciembre hace frio por lo que les falla la temperatura de la alberca, deberían subirla, razón por la cual nadie la usa incluso los niños prefieren el jacizzi debido a la alberca tan fría.
Otro detalle el servicio TAN lento del restaurante Los Delfines, la comida es buena y el servicio amable pero puedes morir de hambre antes de que te traigan tu comida, tal parece que van hasta la ciudad por ella!
Tiene internet en todo el hotel que funciona muy bien salvo algunas horas en la tarde que me imagino se satura.
Tiene Spa y gimnasio con vista al mar el cual no utilice ya que caminaba 2 hrs por las mañanas en la playa. A una hora de caminata por la playa a un paso tranquilo llegas al río Presidio es hermoso ver en donde se junta el río con el mar, puedes ver toda cantidad de especies de aves.
Cuenta con un santuario de tortugas que las niñas amaban visitar.
Mazatlan queda a 20 minutos y recomiendo regresar cuando todavía hay luz ya que el camino esta un poco oscuro.
A 15 minutos esta un pueblo llamado Villa Union en donde hay un restaurante llamado El Cuchupetas con comida deliciosa!
Este hotel es una verdadera joya, atendiendo los detalles de la temperatura de la alberca y el servicio en el restaurante, pasaran unas vacaciones en el paraíso! Altamente recomendable!
