Hotel elegante a dos cuadras del Zócalo. Se ha realizado una interesante remodelación en el interior de un edificio histórico, proveyéndolo de un ascensor panorámico en el espacio central de múltiples alturas. Es una excelente alternativa por su relación precio/calidad. Es perfecto el servicio que ofrece el concierge. Nos hospedamos a principios de octubre de 2011 con mi esposa y tres hijos menores, por lo que tomamos una habitación grande con vista a la calle (dormitorio y estar con sillón cama). Éstas son mas amplias que las habitaciones internas. Habitaciones con muy buen aseo y excelentes sommiers (excepto el sillón cama). El desayuno es correcto y es muy bueno el servicio de cafetería de gentileza durante todo el día en la planta baja. Cuenta con un centro de negocios con dos PC, e internet con cable en las habitaciones. El gimnasio no es útil, ya que es muy pequeño y tiene aparatos eléctricos que requieren asistencia para utilizarlos.
Cuanta con dos restaurantes, Fishers y Garabatos, en planta baja (con administraciones separadas del hotel). El ambiente y la música de Fishers contrasta con la elegancia del hotel. Garabatos es muy bueno, especialmente la oferta de postres. Fue llamativo que a la hora de pagar no aceptaran más de 50U$, igualmente la atención es muy buena.
- Hampton Inn Mexico City
