Tuvimos una temporada en el df, 4 semanas, en las que bien pudimos quedarnos en un sólo hotel, pero preferimos experimentar.
Una sonrisa siempre hace la diferencia, y el trato que te brinde la primera cara del hotel también, si no te sientes conforme desde que pisas en recepción, es de pensarse que el resto de tu hospedaje sea diferente, sin embargo de todo hay casos...
El tiempo corto y el costo accesible no nos dejó otra opción que éste hotel, donde la bienvenida no es nada amable, y el hombre de la recepción debería tomar un curso de calidad en el servicio o algo así. ¿Te ha pasado que sientes que van a pagarte por un servicio por el mal modo en que lo ofrecen? Pues así.
El hotel (como muchos de la zona) está en remodelación, son hoteles ya de historia, pero que se esfuerzan por estar al día, aunque eso no debería estar peleado con la limpieza de el hotel en general que , salvo las reducidas habitaciones, hace notorio el descuido que sufre. Como ejemplo, ¡los elevadores son toda una experiencia!
La comida del restaurante no es mala, ni cara; sin embargo los lugares vacíos tienden, erróneamente, a generar desconfianza, pues al menos con nosotros, las enchiladas suizas rellenas con queso y una hamburguesa que no recuerdo el nombre, fueron éxito.
Cabe resaltar que a la llegada del viaje por carretera, el valet se dio cuenta que teníamos una llanta averiada, y el hotel no se molestó en contactar una vulcanizadora, ni siquiera supo decir dónde había una, así que anduvimos por reforma llevando y regresando llantas al estacionamiento del hotel, que por cierto, no está en el mismo, sino a una cuadra.
Finalmente, si considera que necesitará internet, solicite una habitación por debajo del noveno piso, por que tan arriba ya no llega.
- Premier Hotel Mexico City
