Mi esposo y yo pasamos un fin de semana es este hermoso edificio. Sin embargo mis espectativas acorde al lugar histórico y el prestigio de la cadena, no fueron satisfechas. El servicio fue promedio, nada memorable, el desayuno bufete me decepcionó, era desabrido y poco variado, para nada representa a la deliciosa gastronomía oaxaqueña. La habitación muy sencilla, las ventanas no aislan el ruido de la calle, ni las puertas el del patio interior, podrían poner un poco de enfásis en asegurar que las habitaciones estuvieran aisladas del ruido exterior. En resumen lo único que vale la pena es la privilegiada ubicación en el corazón de la ciudad, y el hermoso exconvento, pero éste se puede visitar, así que no vale la pena quedarse ahí. Definitivamente buscaré otra opción la siguiente vez. Oaxaca es una ciudad con un encanto especial, su centro histórico bien conservado, su rica y original gastronomía, los sitios arqueológicos, vale la pena visitarla. Recomiendo ampliamente el restaurante "El Vasco" en el segundo piso de los portales, deliciosa y sorprendente fusión de comida mexicana y española, ahí definitivamente regresaré.
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