Nos quedamos 2 noches. El suelo de la habitación era precioso, de madera y nos pidieron que no entrásemos con zapatos para no estropearlo. La habitación era bastante simple, con aire acondicionado ruidoso y con una pequeña cocina sin ollas o sartenes y con un hornillo de camping :) Pero el hotel nos encantó, por su jardín y la piscina. ¡En el jardín crecen papayas, cocos y plátanos! Parecía que dentro había 10 grados menos que en las calles asfaltadas de Cancún. La estación de autobuses está a una manzana de allí, lo que fue muy conveniente para nosotros. Me preocupaba escuchar el ruido de los autobuses, pero no se oye nada. El hotel sirve un buen desayuno (elección de uno de los platos del menó + café o té, pagas por los extras, al menos nosotros terminamos haciéndolo).
- El Rey Del Caribe Hotel
