Para hablar claro, nos engañaron!!
La web da tan poca información y es tan confusa que no hay manera de saber la habitación exacta que reservas, y si te guías por las fotos la tienes clara….
El complejo cuenta con 5 edificios que comparten instalaciones. El único de 5* es “la pirámide” (Grand Oasis), pero mezclan la información de forma que creas que todos son iguales. De hecho, las fotos que aparecen de las habitaciones en el Oasis corresponden al Grand Oasis. Y ojo con el falso “all inclusive”! porque hay diferentes tipos con muchas que la web del hotel no te especifican y tienen muchas restricciones, así que no sabes lo que has contratado, o lo que ellos te otorgan, hasta que te ponen la pulsera. A mi me la pusieron inicialmente azul y cuando vi que a los otros se la ponían morada pregunté por qué y la “amiga” Magali tuvo la desfachatez de decirme que era porque al haber reservado por expedia tenía privilegios adicionales. Mentira!! Los de la pulsera azul son los parias del Oasis y con un “all inclusive” que de “all” nada, les dejan en la puerta en casi todos los restaurantes de carta. Yo vi pulseras verdes, creo que eran los que iban de visita sin dormir allí, morada, la más común, la negra y la dorada.
Yo hice la reserva para pasar la Navidad con mi mujer y mis dos hijos en un 5* con "all inclusive" de forma que desde que llegáramos no tuviéramos que preocuparnos de nada que no fuera disfrutar. Lo primero que nos encontramos al llegar (4 de la tarde) fue que estábamos en un hotel de 3*, bastante mal mantenido, con una larga cola en recepción y numerosos jóvenes (principalmente canadienses y norteamericanos) borrachos que trataban de llegar como podían a la habitación. Cuando por fin nos llegó el turno, tras más de media hora de espera, tuvimos la mala surte de que nos tocara hacer el check-in con Magali (una artista de la mentira). Según ella habíamos reservado expresamente una habitación con una cama King, Mentira!!. Nos hizo un cambio a una con dos camas dobles, con lo que después de haber pagado por una habitación "Sunset" nos encontramos en la que seguramente sea la peor habitación del hotel. Cuando abrimos la puerta de la habitación, se nos vino el mundo encima. No creo que llegue si quiera a un 2*. Daba asco. Las cortinas con agujeros de quemazos, el suelo con una humedad tremenda y el baño de los que tienes que echarles valor para entrar. Supongo que lo harán a posta porque fue tal el choque sufrido que inmediatamente me fui a recepción dispuesto a pagar lo que hiciera falta para salir de ahí. Creo que debe ser una táctica que les funciona bastante bien. EL upgrade a la pirámide, y las pulseras negras, me costó 700 USD. Me dieron una habitación con cama triple y supletoria diciendo que al día siguiente me cambiarían a una doble. Por supuesto al día siguiente nada de nada. La supervisora me dejó claro que ni había ni iba a haber dobles libres, así que tuvimos que dormir toda la semana en la triple y supletoria.
Si hablamos del personal, os puedo que decir que es muy desagradable y desatento. Es más, llegué a ver a uno de los que atendían el kiosco de las toallas que casi llega a las manos tratándole de quitarle las toallas a dos clientes porque según él las habían cogido directamente del kiosco. Menos mal que el cliente era como “un armario” y cuando le hizo frente desistió y soltó las toallas. A nosotros nos las robaron en la playa y luego tienes que pagar 15 USD por cada una ya que el hotel no asume ninguna responsabilidad sobre la falta de seguridad.
Cuidado con los paquetes vacacionales! Tienen un auténtico ejército de vendedores que os ofrecerán el oro y el moro a cambio de un ratito de explicaciones sobre su oferta de paquetes vacacionales. Como aceptéis no os los podréis quitar de encima en unas cuantas horas o en todo el día si aceptáis ir a visitar de las pirámides con ellos.
En cuanto a los restaurantes, los únicos que valen la pena son el Cocoa y el Akeru, los demás son de baja calidad.
Era mi primer viaje a Cancún y no sé cómo serán el resto de hoteles, pero el hecho de que estos señores del Oasis operen de esta forma y con esta impunidad me hace pensar que no hay ningún organismo que controle la calidad del servicio y que imponga sanciones a los que proporcionan un mal servicio y engañan a los clientes, así que yo ya he borrado Cancún de mi lista de destinos, una pena para México que necesita del turismo.
En resumen, fuimos a pasar unos días de descanso olvidándonos de toda preocupación y fue una auténtica pesadilla!!!
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