Es totalmente nuevo así que aún están ajustando los detalles y haciendo arreglos permanentemente lo que puede causar algunas incomodidades tales como escuchar un taladro desde tu habitación si has decidido tomar una pequeña siesta. Pero bueno, es comprensible. En general el hotel es de estilo "modernoso", con unos detalles de decoración tanto en exterior como en interior que te sorprenden en cada rincón. Fuentes, estatuas, columnas, pinturas, iluminación y todo lo demás que se te pueda ocurrir son de un gusto exquisito e invitan a recorrerlo sacando fotos sin parar y tomando ideas para - salvando las diferencias - utilizar en otros ámbitos personales. Todo es una obra de arte singular que te deleita los sentidos.
Con respecto al personal está perfectamente entrenado para que el "no" no exista. Desde la recepción hasta las mucamas y los meseros están siempre atentos a todos los detalles y dipuestos a cumplir tus deseos. También es muy esmerada y esforzada la atención en los bares de la playa.
Pero bueno, como no todo lo que reluce es oro, voy a destacar algunos detalles que pueden ser útiles a los viajeros:
- Hay que tener cuidado al reservar la habitación ya que en todas te prometen "ocean view". Y esto no es así; salvo que que le llames vista al mar tener que salir al balcón y asomarte con medio cuerpo afuera para verlo a lo lejos. Es que el mar y la playa están detrás de unos manglares que no se pueden quitar por regulaciones ecológicas. Las habitaciones del Servicio Real y las Junior Suites si están de frente al mar, pero lejos del mismo, debido a los citados manglares. O sea que jamás se puede sentir el ruido del mar, tan agradable por las noches, cosa que sí he vivido en otros hoteles y destinos.
- La playa del hotel es mala: estrecha y con muchas piedras, situada detrás del manglar. Dicen que el mar se ha comido mucho la misma y que en otras épocas del año se amplia. Puede ser pero las piedras no las saca nadie y refieren que más de uno se ha lastimado el pie.
- Existen numerosos Restaurantes temáticos con reserva para cenar, así que si deseas tener una vida libre sin ataduras a horarios, ya que bueno estás de vacaciones, de noche no tienes casi dónde comer libremente y sin protocolos. Demasiadas reglas en este aspecto. Debería haber un gran buffet variado y sin horarios estrictos para los que no desean reservar y atarse a esas reglas. De ahí en más, y estando la ocupación del hotel a 1/3 de su capacidad, la mayoría de los restaurantes te recibían igual si no tenías reserva. Unica excepción el japonés que no nos recibió porque llegamos tarde aunque estaba casi vacío.
- La piscina está tan lejos del mar que ni siquiera se ve debido a los ya famosos manglares. Para mi no hay nada más placentero que entrar a una piscina que combine con el mar, dando la sensación que estás en el mismo sin estarlo. De todas formas la atención en su bar-grill es excelente.
- La diversión nocturna es pobre y para tener algo de "ruido" hay que irse a Playa del Cármen (la villa) donde si hay varias discos, siendo la más famosa "Coco Bongo". Imperdible con su show espectacular.
Para finalizar diré que es muy buen hotel y que vale la pena conocerlo. Es buen destino para mieleros tal vez. A las personas de edad intermedia les recomendaría ir en grupo.
Cada uno tiene su particular manera de vacacionar, por eso yo hago esta crítica constructiva, de acuerdo a mis gustos.
Consejo sobre las habitaciones: Desde las plantas superiores se ve algo mejor el mar.
Ver más recomendaciones relativas a las habitaciones
Esta opinión es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.