El Reef Playacar se encuentra como bien dice su nombre en Playacar, dentro de Playa del Carmen, a unos pocos minutos del centro en auto. Si bien nos habian dicho que las playas de Playacar no estaban buenas, decidimos ir igual, y valió la pena: la playa del hotel es preciosa, como así la de Playacar en general (incluso mas linda que las mas céntricas de Playa del Carmen). El hotel completísimo: gigante como buen All Inclusive, pero con la característica de estar ambientado como en una suerte de selva tropical, con cascadas artificiales, puentes y hasta unos simpáticos animalitos llamados "sereques"
La habitación estandard está buenisima: buen tamaño, baño completo y un balconcito ideal para tomar mate o alguna cervecita cuando caía el sol (de hecho balcón daba a una de las cascadas artificiales).
Tiene 2 piscinas que estan bien (no son gigantes pero cumplen). Las barras sí muy buenas: buenos tragos, buen alcohol en general.
A pocos metros de la entrada del hotel uno puede encontrar ruinas mayas intactas!
El servicio coordial y eficiente.
Tiene estacionamiento gratis.
El punto flojo es la comida, el buffet tiene poca variedad, y en particular cuenta con muy pocos platos propios de Mexico, pero esto de ninguna manera opacó la gran experiencia vivida.
Sin mucho mas para decir, fueron unos días mágicos, y sin dudas volvería!
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