Estuve alojado en el Holiday Inn Express Calgary South una noche el 11 de Julio, porque mi hija y yo estábamos en la ciudad para ir a la Stampede e ir a un concierto.
Cuando llegamos, lo primero que pensé es que al hotel se le veía bastante nuevo, con un bonito suelo como de mármol en el vestíbulo y toques en madera oscura. El personal de recepción era muy amable y nos encontró una habitación enseguida, cosa que no nos esperábamos ya que, como es la parte del año en la que tienen más gente, pensé que tendríamos que esperar un rato. Así que pudimos echarle un vistazo rápido a la piscina (buen tamaño, un tobogán fantástico, pero no surgió la oportunidad de meterse), dejamos las maletas en la habitación y nos fuimos para la Stampede.
La habitación era grande, tenía un buen tamaño para una familia. Estaba limpia y contaba con las típicas comodidades, microondas incluido. El baño era también de buen tamaño y las toallas grandes y esponjosas.
Sin embargo las camas eran horribles, era como dormir sobre un bloque de hormigón y la ropa de cama estaba fatal. Las fundas de las almohadas parecía que no las habían cambiado y olían como si así fuese. Las sábanas estaban limpias (¡creo!), pero tampoco olían muy bien. La plancha no funcionaba y el teléfono carecía de la parte frontal, así que no podíamos recuperar nuestros mensajes, cosa que no descubrí hasta la mañana siguiente.
Cuando llegamos era pasada la medianoche y no había nadie en recepción a quien decirle lo de las fundas de las almohada, así que pusimos toallas sobre las almohadas y nos acostamos hechos polvo.
El desayuno estaba muy bien y era muy variado. Había cereales, pan, magdalenas tipo muffin, pan tipo bagel y bollos de canela, fruta, yogur, huevos revueltos, bacon, salchichas, tortillas, zumo, té y café.
Aparte de los problemas que tuve con la habitación, lo único negativo que tengo que decir es que en las zonas comunes hacía mucho calor. Era como si la calefacción estuviera al máximo, muy incómodo. El aire acondicionado de las habitaciones era una maravilla, pero en cuanto abrías la puerta, te golpeaba una ráfaga de calor. En los pasillos, el ascensor, el vestíbulo y la zona del desayuno hacía muchísimo calor.
Dije lo de la funda de las almohadas, etc, en recepción y me hicieron un descuento, además me prometieron otro y pasarme a una habitación mejor en el futuro. No sé si lo aprovecharé, ya que no creo que pueda resistir dormir de nuevo en esas camas, pero fue un buen gesto y se comportaron bien.
En conjunto se trata de un buen hotel para pasar una noche en cualquier lado, pero tendrían que gastar algo de dinero y poner unas sábanas mejores.
El hotel de encuentra casi al final del Mcleod Trail, un poco lejos de todo, pero en vez de conducir yo recomiendo coger el CRT. Puedes aparcar el coche en la calle de la estación de autobús e ir andando a coger el tren. Es muy fácil y muy práctico para ir al centro comercial Chinook, al Parque Stampede o al centro de la ciudad.
Espero que esto ayude y que disfrutes de tu estancia.
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