Jonathan y Graham fueron unos anfitriones geniales. Como viajero solo me hicieron sentir que estaba siendo bienvenidos en una casa de un amigo. Estoy de acuerdo con las otras críticas positivas sobre las instalaciones, etc. pero lo que lo hacía más que especial para mí fue la mesa otra más pequeña justo en el desayuno. ¡Qué gran idea para conseguir todo el mundo - J con & G - charlando, compartiendo ideas sobre a dónde ir, qué ver y hacer amigos. Por cierto, me alojé en la muy cómoda Hamilton habitación. Caminar hacia la ciudad a lo largo el codo río, a sólo 25 minutos y unas vistas impresionantes - la ruta Via 4o calle que te además te presenta a una fantástica variedad de restaurantes
