- Sunset Hotel Vancouver

Pasé en el hotel cuatro noches el 27 de junio del 2008 y me pareció difícil encontrarle defecto (podría ser quisquilloso y decir que uno de los ascensores no funcionaba). Tenía una suite en la planta séptima con una terracita y vistas parciales al puerto. La suite está limpia y ordenada y las instalaciones son adecuadas. Hay que mencionar al empleado del hotel Sean, que era muy servicial y excelente a la hora de elegir restaurante. De especial mención es el restaurante griego Takis de la calle Davey, que está cerca, y cuya popularidad se puede medir por la cantidad de gente que hace cola fuera por una mesa, y el restaurante Singapore, en la acera de enfrente de la calle Davey, en dirección contraria. Ten cuidado las raciones son enormes y dos platos son suficientes para tres personas; nosotros como estúpidos pedimos aperitivos y tres platos principales, sin embargo el personal, tan eficiente, nos empaquetó la comida que sobró, había suficiente para otra comida en el hotel al día siguiente.
Vancouver en sí es una ciudad limpia y dinámica y quien vaya debería hacer las cosas típicas. No te molestes en hacer un viaje circular en el Skytrain, porque aunque tiene buena relación calidad-precio, no ofrece mucho de interés a no ser que estudies casas de los suburbios.
Una advertencia, no camines como hicimos nosotros de Gastown a Chinatown a no ser que tengas algún tipo de afinidad con los vagabundos y los drogadictos. LA ZONA ESTÁ LLENA DE ELLOS, NOS SENTIMOS COMO EXTRAS EN UNA PELICULA DE GEORGE ROMERO. Emergían vagabundos de los contenedores, de los callejones y de las pensiones de mala muerte, como zombies, todos dirigiéndose a un sitio que se llama Pigeon Park donde se reunen a por su presa (metadona y alcohol barato). A los locales no parece que les moleste, dicen que no acosan a la gente, cosa que era verdad, y que prefieren que estén todos en un sitio y no en sus zonas. No obstante su presencia me pareció bastante amenazadora y terrible, ya que vi como mínimo un episodio de venta de drogas y a gente buscar en las basuras comida que hubiesen tirado.
Pasé 2 noches después de un crucero por Alaska. Reservé 1 habitación, la "suite ejecutiva" con balcón en un piso superior. El personal del mostrador se refiere a ella como "la mejor habitación de la casa" y seguro que era así. Una habitación enorme con una maravillosa cama tamaño "king" y dos camas sofás, donde incluso se puede dormir bien. Cocina completa con cubertería. Balcón con unas vistas de la ciudad increíbles. Preciosa habitación. Limpísima. También los precios eran buenos. Su ubicación, pese a estar fuera de la zona principal del centro, estaba cerca de la zona y, como Vancouver está repleta de rascacielos, da gusto estar allí.Es uno de los hoteles más agradables de esta clase de todos los que he visto. Es uno de los hoteles más agradables de esta clase de todos los que he visto.
Ahora viene el problema. Les dije al personal de registro que, de los 2 ascensores, uno estaba inoperable ya que lo estaban reparando. Por ello, el servicio de ascensor iba lento. ¡Genial! Poco después del proceso de registro, el único ascensor que quedaba estuvo averiado 6 horas y después empezó a funcional de forma intermitente durante 6 horas más. El personal de recepción no se dignó a informar en detalle, excepto porque dijeron que "los rusos lo estaban arreglando", pero ¿qué narices significa eso?
Subí andando los 9 pisos y encima no fui a cenar por el problema del ascensor. Mi marido me propuso la posibilidad de trasladarnos al día siguiente si el ascensor seguía averiado. Nos aseguramos antes de hacerlo y si podíamos registrarnos por la mañana. Justo después nos enteramos de que nos habían desalojado de nuestra gloriosa habitación por la mañana para forzarnos a entrar en 2 habitaciones estándar del segundo piso, prometiéndonos que "harían lo pertinente con el precio". No cabe duda de que queríamos quedarnos (ya que para entonces parecía que el ascensor funcionaba). Afirmaron que habían "vendido nuestra habitación". Les sugerí que la recuperaran o que pusieran nuevos huéspedes en las habitaciones de la segunda planta para pasar una noche, pero se negaron. Ni tan siquiera nos ofrecieron ayuda para desplazar nuestras cosas.
Tras abonar la factura a la hora de marcharnos, no realizaron ningún ajuste de precios y como eran las 5:30 de la mañana, no había nadie con el suficiente poder como para cambiar lo presente. Pusimos una nota al director con la factura sin firmar y estoy esperando la respuesta.
Nos alojamos aquí en marzo de 2007 y quedamos impresionados con nuestra suite de un dormitorio. Estaba limpia y era muy adecuada para nuestras necesidades, especialmente con un bebé y uno niño de tres años a remolque. La reforma abajo continuaba pero estoy segura de que cuando termine quedará mejor. El estacionamiento gratis fue un gran extra, así como el wifi gratis. Estaba muy bien ubicado, con muchas tiendas y restaurantes a una corta distancia a pie. No dudamos en recomendar este hotel. Andrew Levison.
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