Mi hermano y yo nos alojamos aquí por una noche en nuestra visita a Churchill. Cuando llegamos a nuestro vuelo de Calmair, le pedí la señora en la recepción por el mejor camino para llegar a la ciudad. Nos dijo que podíamos conseguir un taxi, que nos costó unos 20 dólares. Y ella dijo: el propietario del hotel había llamado y nos entraba para que nos recogiese. ¡Qué agradable sorpresa! Ella también era extremadamente servicial en que muestran nosotros lo que estaba abierta en la ciudad y donde nos puede que comer. El hotel estaba impecablemente limpio y muy acogedor. Al irnos, el dueño nos llevó al aeropuerto y no aceptó propina alguna. En vez que ella nos dio un abrazo y me dijo que estaba realmente me alegro de haber nosotros.
