Mi esposa y yo prueba a visitar el Oban Inn en menos dos veces al año por un lujo pocos días lejos. El Inn es pequeño en términos de habitación en general pero esto es exactamente lo que nos gusta la mayoría. Pero más allá del belleza de la sensación de estar en casa la es que tanto el personal del Inn y el personal del spa que nos mantienen el regresar rutinaria y cada vez que hemos familia internacional y los amigos visitar siempre está en la lista breve de lugares para visitar. Un día en el Oban spa te traerá que te volver a la vida. Más allá de los tratamientos de lujo, el personal, muy atento llevar un toque personal a la experiencia que siempre nos hace quieres reservar nuestras próximas visitas. El gerente general de la Oban, Celia Liu, es, de lejos para el más profesional y la atenta anfitrión que jamás hayamos encontrado un sitio. En mis próximas visitas Celia siempre da la bienvenida cuando regresamos al de una manera que se encuentra como si Acabamos de casa. Cada visita Celia ha sido extremadamente atento a nuestras necesidades y ofertas sugerencias para hacer que cada viaje único y memorable. Gracias a todo el equipo de Oban. Ésta es una parada imprescindible ver y estancia lujo Inn que actúa como un oasis maravilloso cualquier mes del año. No se puede visitar o quedarse en Niágara en la lago sin una visita al nuestro segundo hogar. Muy recomendado.
- Oban Hotel
