Fantástica opción, te sentirás, en el centro de Quebec, como en tu propia casa, gracias al siempre encantador Jean-François.
Desayunos en los que se comparte algo más que la mermelada con los distintos huespedes, habitaciones limpias y funcionales, espacios comunes correctos.
Eso sí no dejeís de visitar la continuación del B&B y pasaros a cenar al cercano restaurante Grafitti....
Repetimos seguro !!!
Mónica y Emilio ( y Alex que también estuvo sin pagar :-)
