Por mucho que te esfuerces en describir lo bien que puedes llegar a sentirte en este hotel, hay que vivirlo. Llevo un buen rato pensando en qué escribir y en serio puedo decir que las palabras se quedan cortas para describir las sensaciones que este lugar transmite.
Un lugar en el que te olvidas de la rutina, de las obligaciones o de cualquier problema que te este rodando.
Elige la habitación con el ambiente que más te guste, disfruta de la variedad de platos de su restaurante, de sus vistas al asomarte a la ventana de tu habitación después de haberte dado un baño relajante en tu propia bañera de hidromasaje, de sus espléndidos desayunos en tu habitación, de una sensación de que todo esta en perfecta armonía y,por supuesto, del trato tan humano y atento de su dueña.... En fin, son tantas cosas que Lo único que puedo hacer es recomendarlo a todo aquel o aquella que quiera olvidar el día a día, cualquier problema o, sencillamente, sorprender a Su pareja en Su aniversario como ha sido mi caso. Gracias por una experiencia inolvidable que, sin ninguna duda, repetiremos.
Mikel y Aitziber.