La ciudad de Campeche no es de las más visitadas, pero este hotel puede incentivar las visitas en la zona. Disfrutamos de los 4 días que pasamos allí, en los que estuvimos en la propiedad sin hacer nada y sin atrevernos a salir, y realmente lo pasamos muy bien. Las habitaciones eran en realidad casitas independientes en las que se puede acomodar una familia de cuatro en un entorno privado, con jardín y hamacas y cuyo interior ha sido diseñado por profesionales para que el cliente se sienta a gusto, con una perfecta mezcla de decoración tradicional y las comodidades actuales. El restaurante estaba a la altura de la comida que sirven en los lugares más refinados de los Estados Unidos y el personal se muestra atento mientras sirve los platos en cualquiera de las innumerables terrazas con vistas a los jardines de la que fue la casa principal del estado. Han mantenido algunos de los edificios tal como estaban y han convertido otros en el spa, la piscina y los establos. La piscina destaca sobre todas las que he visitado en México y sirve tanto para nadar como para que se bañen los niños. Los jardines están meticulosamente cuidados por un ejército de jardineros, uno de los cuales ha vivido en la propiedad desde que tenía 13 años y es el que se supone que plantó el impresionante baniano que adorna la entrada. El hecho de que haya pocas habitaciones en relación con el espacio total permite una gran privacidad y, en mi opinión, ésta es la mejor hacienda de lujo de todo México, lo cual es mucho decir. La ventaja de contar con bicicletas de montaña gratuitas y paseos a caballo no puede despreciarse. El personal es impecable en el cumplimiento de sus obligaciones. La situación del hotel es buena, a solo 30 minutos en coche de la ciudad y a algo más de las ruinas de Edzna. Merece la pena.
Esta opinión es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.
Inicialmente escrita en inglés en www.tripadvisor.com.
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