Reservé en el último momento ya que nos quedábamos sin opciones. Algunas de las críticas previas no eran demasiado positivas pero otras sugerían que parecía como si volvieses la esquina.
Los positivos: el propietario es muy servicial, amable y sencillamente "atento". La ubicación es adecuada, encontrarás paradas de autobús justo enfrente que va y vuelven a la ciudad por 2,40 euros. o comprar un billete de un día por 4,5 euros para ahorrar. Lo menos positivo: habitación funcional y adecuada pero con un aspecto un poco cascado.
El desayuno fue una experiencia horrible. El propietario intentaba hacer todo ella misma. No había ni cereales, ni zumo etc. Mientras ella se concentraba en cocinar la comida, tu podías ir sirviéndote lo básico. Intentar servir, limpiar y actuar como "mi anfitrión" para 5 mesas, así como cocinar, es demasiado incluso para los señores Oliver y Ramsey. Ella necesita ayuda y un poco de organización, aunque no se puede uno quejar pues lo intenta con todas sus fuerzas. Tristemente, a no ser que se aplique un estilo más organizado o se contraten más empleados, pondría pies en polvorosa. (con el equipaje).
