La ubicación era, como anuncian, cerca de la estación de tren y de la universidad pero eso era todo lo que estaba bueno de este lugar. La propietaria es muy desagradable. Después de alertar al ella a que nuestra estancia de llegar, nos paramos ahí fuera en el agachar 15 minutos esperando a que nos dejaran entrar. El ruido me facilitaran por la música de señora de la limpieza se podría haber nos despertaron los vecinos. La ducha no drenaba; el ventilador del baño no funcionaba; había tres canales en la televisión. Hay tantas otras alternativas en Plymouth, no elijas este hotel!
- Rosaland Hotel Plymouth
