Mi novia y yo disfrutamos de una estancia gloriosa en el Montana, y debemos decir que que la dirección eran ambos agradable y en el mejor de los casos, unos vacilones!
Pasamos una semana encantadora entre las esplendor de la Riviera inglesa, y el hotel en sí servía como un puerta a las muchas otras actividades disponibles a través de mí, con una amplia franja de folletos y guías disponibles a través del vestíbulo.
Glen y Karen nos hicieron sentir muy bienvenidos, y estaba dispuesto a satisfacer nuestras necesidades, y las habitaciones eran muy ordenada y espaciosa, con una habitación amplia para una pareja joven.
Yo sugiero la joven dama más abajo deberían abstenerse de tomar fellas volver a un hotel familiar en vez de usar el anonimato y a tiro de un sitio de Internet al aire acondicionado sus grieviences.
Una estancia maravillosa, y un hotel maravilloso, muy recomendado!