Nosotros buscábamos un hotel baratito, porque la verdad es que no íbamos muy sobrados de dinero, y para la calidad del hotel, vaya si vale la pena. Es un hotel muy sencillo, con pocas habitaciones, pero eso sí, muy cómodas, limpias y decoradas con muy buen gusto, en plan inglés clásico. A pesar de su simplicidad, me gustó mucho el detalle de la máquina de hacer café y té, con sus pastas y todo. Lo mejor de todo son los empleados (las empleadas más bien, nosotros sólo vimos chicas). Todas majísimas y muy amables y serviciales.
Seguramente por la zona se puedan encontrar hoteles mejores, con más estrellas, más comodidades y mejor equipados, pero difícilmente tan encantadores y con un personal tan atento y amable.