Nada más llegar hicieron un despliegue de cordialidad, elegancia y saber estar. Me ayudaron con un grave problema que se me presentó sin tener nada que ver con ellos y esperar nada a cambio. Los desayunos espectaculares y llenos de paz. Sinceramente, de corazón: todavía queda gente y sitios dignos de conocer por su estilo. Me han hecho reconciliarme con el ser humano y con la hostelería. Como personas un 10, como hotel otro 10. La elegancia, limpieza y comodidad que transpira su website y su hotel nace del corazón de las personas que lo gestionan. Gracias por todo desde España.
