Llegué al hotel con mi hijo avisando con poca antelación.
Los propietarios son muy acogedores, eficientes y simpáticos.
La habitación olía a limpio y la limpieza en general era magnífica.
La comida, y sólo desayunamos, éra lo que tú solicitases de forma específica (por lo tanto era un plus, no se desperdiciaba nada).
Era de una calidad extraordinaria, suficiente en plato (nada peor que levantarte de la mesa con hambre) y te ponían más si lo pedías.
El hotel está ubicado perfecto en un sitio ideal, ya sea para espectáculos (que fue lo que vimos nosotros), para ir de tiendas o para pasarse la noche de fiesta. Está metido en una calle tranquila, lejos del agobio y del caos de la vida nocturna, lo que permitía una tranquila noche de sueño.
Aunque no nos quedamos mucho, volveremos y lo recomendamos.
