Elegimos este hotel por las buenas críticas recibidas y porque no era demasiado caro para los precios de Londres. Situación buena, en south Kensington, muy cerca de la estación de metro de Earl's Court (línea Picadilly directa a Heathrow), llegamos en metro con el equipaje y fue un corto paseo hasta el hotel por una zona residencial muy agradable. El hotel es nuevo, algo a tener en cuenta. El servicio de recepción bueno, nos ayudaron en todo lo que pudieron, nos reservaron atracciones y restaurantes (con descuento en la zona) e incluso había una recepcionista española y otro que hablaba español muy bien. Tan sólo algo negativo que no se si le ocurre a todo cliente: tuvimos un problema al pagar porque el día de llegada ya nos habían bloqueado el importe de la estancia en la tarjeta de crédito que dimos para efectuar la reserva (directa con el hotel) y al pasar la tarjeta para pagar el día de partida, superábamos el límite mensual y tuvimos que partirlo en dos tarjetas. Ellos se empeñaban en decir que era un problema de nuestro banco y que no esta cargado dos veces, que sólo lo cargaban cuando pasaban la tarjeta, pero el hecho cierto es que teníamos anotado el importe desde días antes y mi banco me dijo que tenía ese cargo y por eso no podía pagar, porque con la segunda anotación superaba el límite mensual. No he conseguido saber de quién fue el problema pero nos fuimos con la incertidumbre de saber si nos habían cargado el importe dos veces. Por ahora sólo veo un cargo en nuestra tarjeta, pero es un malentendido que nos ha dejado mal sabor de boca, la única cosa negativa que podemos decir del hotel. Por lo demás, perfecto en lo que más valoro en un hotel: limpieza, comodidad de las camas y baño. Las habitaciones son bastante pequeñas pero el baño es perfecto (radiador toallero, buena ducha con mampara, buenas y suficientes toallas y muy limpio) y las camas bastante cómodas. televisión multifunción con conexión wi-fi gratuita. Se hecha de menos más amenities (sólo una pastilla de jabón y un frasquito de gel), y el desayuno, que personalmente nos gusta hacerlo en el hotel. Una pequeña cocina suple la falta de desayuno, con café soluble y té, menaje y kettle para calentar agua, pero nosotros no la utilizamos. El hotel tiene ascensor, algo que no es normal en estos hoteles instalados en las típicas casas victorianas, y se agradece para subir el equipaje. Posibilidad de regular personalmente la climatización, un poco de ruido de tráfico por las mañanas (la habitación daba a la calle principal), y mucha luz al amanecer que nos despertaba al no estar acostumbrados (sólo usamos persianas en los países mediterráneos), pero es algo que ocurre en casi todos los hoteles del norte de Europa. Las recomendaciones de restaurantes fueron acertadas y en general puedo decir que nuestra estancia fue satisfactoria y repetiría de nuevo si tuviera la seguridad de no volver a tener el problema con la tarjeta de crédito. Lo recomiendo totalmente, no defraudará.
Esta opinión es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.