Bueno, cuando llegamos no tenían nuestra habitación triple, pero muy amablemente nos instalaron dos habitaciones dobles con la promesa de que al día siguiente nos encontraríamos nuestros enseres y maletas y nuestra habitación triple. Las dos habitaciones dobles... bueno, bastante cómodas, y aunque el baño era minúsculo, (haré especial mención al secador de pelo, que estaba fuera del cuarto de baño), se vivía bien, había un balconcito y todo muy agradable. Luego en la triple... el sitio sí era mínusculo, era como una buhardilla, el conseguir dejar las maletas en algun lado era misión imposible, el baño, era mayor que los anteriores, pequeño también, pero... mayor.
Las chicas de la limpieza eran un encanto, y los conserjes... los de fin de semana eran majísimos, los de entre semana... daban casi miedo.
El desayuno estaba rico, algo de fruta, panecillos, croissants (esos no estaban demasiado buenos), jamón, queso y todas las tostadas recién hechas que querías, zumo, café americano, tés, leches... mantequilla, mermelada, nada del otro mundo, pero pasable.
La limpieza era buena, y eso sí, se notaba cuando había españoles en el hotel, porque se oían hablar, traspasaban las paredes sus voces.
La zona, muy buena, a dos o tres minutos de earl's court, la parada de metro. Había todo tipo de tiendas, cadenas de comida como kentaky y macdonalds, y restaurantes normales, la pizzería estaba riquísima.
Volver... no se si volvería... pero mal, no lo pasamos.
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