El hotel Windsor House está bien situado, cerca de una parada de metro y con bastantes comercios y restaurantes en la zona. Puede que sea esto lo poco bueno que tenga ese hotel porque en lo que a alojamiento se refiere deja mucho que desear. Las habitaciones son pequeños claustros cuyo suelo, cubierto por la típica moqueta mohosa, cruje a cada paso que das. Lo que ellos han entendido como un baño es una cabina de plástico en medio de la habitación, que unifica en menos de un metro cuadrado ducha, inodoro y lavabo. No sé cómo serían los demás, pero al menos el de mi habitación siempre tenía un terrible olor a humedad. El servicio de limpieza deja bastante que desear también. Mi hija manchó una de las sábanas con zumo y la mancha se quedó con nosotros hasta que nos fuimos (4 días...). No cambiaban las toallas ni aunque las dejasemos tiradas en el suelo y el personal era brusco y bastante desconfiado. La recepción era bastante precaria. sentado en la esquina de una mesa pegada a una pared había un hombre con un teléfono (el cuál se llevaban todas las noches) un cuaderno y un boligrafo. Ni un ordenador ni algo que hubiese olido la tecnología en su vida. Para terminar, lo único que motiva en cierto modo el que alguien se decida por este hotel puede ser que tiene una cocina abierta al uso de los clientes hasta las diez de la noche, lo que te puede salvar de tener que gastar más libras de las necesarias.
El hotel es de los más baratos que puedas encontrar y si vas a pasar el día pateando la ciudad y sólo necesitas un sitio donde dormir pues puede que te sirva.
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