Decidí salir unos días de la rutina con una pequeña aventura-viaje. Era mi primer viaje a Londres. Viajé sola por unos días. Llegué de madrugada al hotel, antes de las cuatro. Me encontré con un recepcionista malhumorado que me echaba en cara que estaba esperándome. Le puse una reclamación, pero me dio lástima por si pudiera perder su puesto de trabajo y acabé retirándola (Recepcionista de Urbekistán, según me comentó).
El lugar es pequeño. Los suelos con moqueta. La habitación pequeñísima, con lo mínimo (35 libras), pero pasable. Con una ventana, lavamanos, la cama (bastante cómoda), un armario ridículo y muy sucio, en el que no metí mi poca ropa para un viaje de poquísimos días (viajé sólo con un bolso de deportes. Detesto cargar con maleta cuando hay que viajar cogiendo varios trenes y metros, pesa y me obstaculiza enormemente) , y una pequeña mesilla. La puerta de la habitación, endeble y muy frágil. La cerradura, ridícula.
Había cámaras de seguridad. El recepcionista se "supone" que vigilaba lo que ocurría en pasillos y demás por medio de un monitor.
Baños comunes, tres. Limpios, aunque me encontré una vez con uno durante la tarde-noche sucísimo. Daba asco.
Las paredes de las habitaciones parecen de papel. Se escucha todo lo que hablan los hospedados en habitaciones contiguas. La primera noche, bien porque no había nadie al lado, pero la segunda llegaron dos hombres que hacían muchísimo ruido y hablaban todo el rato en alta voz y con risas. Incluso, una de las noches, llegaron bebidos. Un escándalo. Dífícil dormir de esta manera o estar relajado/a. Muy mal esto. Pésimo. Fatal. Más si decides pasar algún tiempo en la habitación para descansar, como fue en mi caso, debido al stress del viaje y al enorme frío que hacía. No estaba acostumbrada a temperaturas tan bajas en esta época del año. Febrero en Londres es bastante frío. No lo sabía, y me costó bastante soportar estas bajas temperaturas. Estancia corta, es lo que tiene. Tal vez con más días de viaje acaba adaptándose el cuerpo a estas temperaturas.
Los desayunos todos los días el mismo. Ofrecen dos modalidades, pero puedes tomar las dos. El desayuno inglés consistía en alubias enlatadas, huevo frito, bacon, champiñones enlatados. Podías acompañar con el café y tostadas, junto con mermelada. El zumo, no es natural de fruta, sino de esos como de sobre artificial, lo ofrecen en una jarra de plástico, situada en otra mesita junto a la cocina. Te tienes que levantar para servirte, y la tapa de la jarra, estaba suelta y cuando me fui a servir en un vasito ridículo pequeñísimo que te ponen, se cayó. No me manché la ropa de puro milagro. También ocurrió algo similar una de las veces al servirme la leche que te ponen en la jarra. Demasiado llena y no me manché la ropa por pura suerte.
Durante el desayuno, la mayoría de los asistentes hombres. Parecían policías o algo así. Debe ser que se hospedan en ese lugar por alguna razón que desconozco. Tal vez esté cerca de su lugar de trabajo. El señor que servía los desayunos, un italiano, no paraba de hacerme preguntas en alta voz delante de los demás comensales. Que cuál era la razón de mi viaje, que si estaba de vacaciones, que si me gustaba más esto que mi país, que de dónde era, etc. Casi imposible tomar el desayuno. No observé que preguntara nada a las demás personas que desayunaban allí. Muy incómodo esto. No disfrutas ni desconectas mientras desayunas. Horrible. No te dejan desayunar cómodamente. Todo el rato haciendo preguntas. Sobre el equipaje, si viajas con poco, que por qué viajas con poco. Sobre qué religión profesas (no profeso ninguna, soy atea), a qué te dedicas profesionalmente, etc. Fatal. Demasiado indiscretos. Parecen desconocer que es de malísima educación interrumpir el desayuno haciendo todo tipo de preguntas en voz alta a sus clientes, como si de un interrogatorio se tratara.
Me crucé una mañana cuando iba a desayunar con un hombre completamente desnudo sujetando una toalla enrollada con su mano izquierda justo delante de sus partes íntimas. Corría por el pasillo descalzo porque llegaba tarde al desayuno. O_O
No se esfuerzan por atenderte. Si no hablas bien el idioma inglés, no se preocuparán por ti, incluso se mostrarán molestos por esta razón. También hacen comentarios jocosos pensando que no les entiendes. Eso ocurrió una vez con el recepcionista de Dubai. Entiendo bastante el idioma inglés, aunque hace años que no practicaba. Se mofan de sus clientes por este tipo de razones.
En una de las ocasiones pedí un poco de café que estaba dispuesta a pagar, y el recepcionista (otro, de Dubai, me comentó), preguntó al dueño de la casa donde se encuentra el bed and breakfast, y éste le respondió delante de mí, muy groseramente y desagradable, que no, que fuera a visitar a los vecinos.
Muy simpática una chica rumana que trabajaba ahí. Muy sonriente y educada.
Lo mejor el precio y la ubicación. Supongo que por ese mismo precio o por un poco más, debe haber más lugares en Londres mejores y que traten a sus clientes en condiciones, con calidad en el servicio y educación en el trato. NO lo recomiendo. Si te ves muy desesperado y no encuentras otro lugar, para escapar, pero si puedes ir a otra parte, no lo dudes ni un solo instante.
Las fotos las tomé el último día antes de irme. Estaba preparando el mini equipaje (bolso). Hay que hacer verdaderos malabarismos para que quepa todo dentro. Es el inconveniente de no viajar con maleta, pero ventaja para los que pensamos que para un viaje corto y rápido, evitamos llevar un pesado lastre a cuestas. ;-)
- Hotel Princess
- Hotel Princess Londres
- Princess Londres
