Es un hotel situado en una calle en la que la mayoría de los edificios son hotelitos, al lado de Victoria Station, por tanto perfecto para coger el bus desde/a el aeropuerto, trenes para otras ciudades y por supuesto el metro. En la estación hay supermercados, tiendecitas y varios restaurantes.
Por la noche no tienes sensación de inseguridad y es una zona muy silenciosa y tranquila.
El hotel es una casa victoriana reformada. Cuando entras no te imaginas que las habitaciones van a estar tan bien. Es un hotel típico británico, es decir, no es como los hoteles de España, pagas bastante para lo que es (los que hayan ido a bed&breakfast sabrán de lo que hablo pero se sorprenderán de la gran calidad de éste).
El mobiliario es funcional estilo Ikea muy agradable, limpieza a tope, buena ducha aunque el cuarto de baño es minúsculo, camas super comodas, edredones nórdicos calentitos, tele de plasma pequeñita, tetera eléctrica, secador, aire acondionado y wifi gratis.
El gran inconveniente que tiene el hotel es que no tiene ascensor y a nosotros nos tocó en la 4º planta, y era mortal subir después de pasarnos todo el día pateando la ciudad, además de bajar las maletas llenas de pesadísimos regalos y casi matarnos escaleas abajo. Pero merecía la pena para ver la vista desde nuestra ventana, sobre todo verlo todo nevado...Si quereis esas vistas habrá que decirlo en la reserva porque hay otras habitaciones que dan a la otra calle, aunque está igual de bien.
Las personas mayores o con dificultades para subir escaleras deberían indicar
en la reserva que les den habitación en la planta baja (suelen cumplir lo que les pides, al menos a nosotras).
Cuando nosotros fuimos (Enero 2010) el desayuno no estaba incluido, aunque a nosotros nos daba igual porque saliamos disparadas de la habitación rumbo a las tiendas y desayunábamos donde nos apetecía.
Una cosa que nos extrañó es que cuando llegamos en el hotel no había recepcionista, pero sí un cartel que nos mandaba un poco más adelante, a otro hotel (imagimo que los mismo dueños), para que nos dieran la tarjeta para abrir la puerta de abajo y de la habitación. Los recepcionistas eran muy amables y simpáticos y el resto del personal también.
Cuando llegamos el agua caliente no funcionaba, se lo dijimos a la limpiadora (super amable) y en 3 minutos ya estaba un chico arreglándolo. Nunca vi tanta eficacia!.
Tengo claro que cuando vuelva a Londres me quedaré otra vez en el Winchester porque está muy muy bien.
- Hotel Winchester
- Winchester Hotel London
- Winchester Hotel Londres
- Winchester Londres
- Hotel Winchester Londres
