Visité este hotel, junto con mi marido, por nuestro segundo aniversario de bodas. Somos una pareja de 30 años de edad.
Buscaba un hotel bien situado. Para mi, bien situado significa cerca de una boca de metro y en una zona segura para caminar de noche, y, si además está pegado a un monumento de la ciudad, como es el caso (Tower Bridge) pues mejor.
Fuímos en diciembre, con lo que, el hotel ya contaba con toda la decoración navideña, lo que lo hacía aún más espectacular. La limpieza es impecable y el desayuno es el mejor de los que he visto, y debo decir que hacemos una media de cinco viajes al año. Había muchísimo surtido de todo: zumos, panes, bollería, cereales, mermeladas, frutas y embutidos. Por lo menos seis clases de cada, impresionante.
La boca de metro (Tower Bridge) está a tres minutos caminando y puedes ir dando un paseo hasta la zona financiera, hasta St. Paul o hasta La Torre de Londres.
Además, en el mismo hotel siempre había ambiente por la noche. El lobby está compuesto de sofás donde te sientas tranquilamente para tomarte un cóctel o una rubia, y el ambiente era muy tranquilo. Lo visitan londinenses de la zona.
Además, hay una terraza arriba (creo que era la novena planta) desde donde se pueden hacer fotos espectaculares de la ciudad.
Me facilitaron un chófer para recogerme al aeropuerto, pq llegábamos muy tarde, y de noche, y ya no había trenes al centro, muy bien de precio.
Y por último, dar las gracias a Carlos Vaca, un mozo de habla hispana que nos facilitó muy mucho la comunicación, ya que, el inglés es mi asignatura pendiente.
Lo recomiendo 100%.
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