Fue sorprendente ver este hotel que está a diez segundos andando de la estación Bath Spa, por lo que tenía algunas dudas sobre la ubicación. Me impresionó desde el primer momento en el entré. Recibí una bienvenida muy calurosa por parte del personal de recepción e incluso después siguieron mostrándome un trato muy afable, hasta las señoras de la limpieza me dieron la bienvenida al hotel.
La habitación era un lujo, decorada al estilo de las antiguos colegios, con toques especiales, como zapatillas y almohadas a tu elección. Pensaba que el ruido del tren iba a molestar pero eran temores infundados ya que logré dormir como un niño (muy tranquilo y comodísimo). Desde mi habitación se observaban unas buenas vistas, además todas las comodidades de la habitación eran excelentes, como bañera, ducha, todos los artículos de baño, agua embotellada, tetera, galletas, diferentes tipos de té y café.
La cena también era buena y el desayuno delicioso.
Pero, lo que realmente brillaba en el hotel Royal era el servicio, amabilidad y profesionalismo del personal. Mis elogios al equipo de recepción y directivos por lograr que mi noche fuera tan agradable, con toda esa atención a los pequeños detalles y toques personales.
Recomendaría encarecidamente este hotel a la familia y amigos.
- Royal Hotel Bath
