Tuve que reservar a toda prisa (por enfermedad familiar). Consulté la página web y tenía buen aspecto. Es un hotel tailandés. La página web tiene buena pinta.
El aparcamiento es espantoso (ver la foto del móvil). La habitación de tres tiene espacio en el propio aparcamiento (lleno de mesas y sillas), la de 2-3 tiene un espacio en la acera. De otro modo, uno queda a merced de los parquímetros (de 9 a 17, dos horas máximo de lunes a sábado), ¡eso si se encuentra un espacio cerca!
Las paredes son finas como el papel. Hay que estar dispuesto a escuchar las conversaciones y charlas contiguas... No es demasiado agradable cuando llega la hora de ir al baño. Ni tampoco el ir y venir de la gente (alguien ya lo mencionó previamente).
La habitación era muy espaciosa (fotografía del teléfono) y las instalaciones estaban bien, pero el colchón estaba de capa caída, como la ducha (el techo tiene desconchones). Hay demasiados muebles en las habitaciones y solo un armarito bajo la televisión.
El restaurante es excelente. Es fantástica la comida y la elección. El personal era educado e iba bien vestido. El mobiliario del bar estaba hecho polvo. Nos preguntamos si la gente que había en el hotel había sido rechazada en otros lugares, por lo malhablada que era... No somos unos carcas, pero era espantoso. Y no, no volveríamos al hotel ni lo recomendaríamos, ¡perdón!
