Es un hotel con encanto situado en un paraje maravilloso. La visita a Haworth, al museo de las hermanas Brontë y a Cumbres Borrascosas es totalmente recomendable. Es un viaje muy romántico. Tenemos un recuerdo muy bueno de él. En el pueblo comimos en el pub que frecuentaba el hermano de estas grandes escritoras, un lugar muy típico inglés y de visita recomendada. La gente de Haworth, muy amable.
La valoración del hotel en general es positiva. Tiene un jardín muy agradable y las habitaciones están decoradas con muebles antiguos. La limpieza es correcta aunque al ser una casa de huéspedes, aunque de cinco estrellas, no funciona exactamente como un hotel y, a pesar de que hacen la cama cada día, no limpian la habitación diariamiente, por ejemplo, la pica del baño la encontramos tal cual la habíamos dejado después de la higiene matutina, cosa que no me parece bien porque tampoco cuesta tanto repasarla para que el huésped lo encuentre todo implecable. Otro detalle que no me gustó fue que en la habitación había menaje para hacer té y café y un bote de cristal con pastas de té que parecían llevar, las que quedaban, porque sólo había una o dos, mucho tiempo allí y estaban húmedas y con un aspecto nada apetecible, creo que es un detalle que hace bajar la nota del establecimiento significativamente. Sí que es verdad que tienen detalles de cortesía muy de agradecer, como encontrar manzanas y un licor dulce en la habitación, así como un aparato de música para relajarse.
En cuanto al desayuno, aunque era el típico de Yorkshire y se agradece tomar algo propio de allí, no era buffet libre y no podías escoger demasiao, y ciertamente lo encontré demasiado graso y poco saludable, por supuesto, nada recomendable si tienes colesterol, porque está compuesto de bacon, huevos fritos, tomate, morcilla negra, judías, etc. Eso sí, estaba riquísimo y creo que los productos eran de gran calidad y naturales, pues en la casa, si no recuerdo mal, creo que tenían gallinas.
Respecto a los servicios, al ser una casa de huéspedes, son muy limitados y sobre la amabilidad de los dueños, pues no podemos decir nada porque apenas los vimos.
En conclusión, un lugar muy tranquilo, relajante, romántico, especial, mágico e inolvidable. Las vistas desde la habitación son fantásticas.
Recomendaríamos sin duda este pintoresco lugar y esta casa de huéspedes, eso sí, se agradecería mejorar los servicios y cuidar algunos detalles, así como ofrecer más variedad en el desayuno. La relación calidad precio está un poco ajustada, más que nada por los pocos servicios que ofrecen. Quizá es un poco caro.
