Recomiendo este hotel para todos los que quieran ir a Edimburgo unos días. Ideal para una escapada romántica de un puente o un fin de semana.
El hotel en sí es una casita de 3 plantas con 8 habitaciones en total. Es muy acogedora y está decorada con buen gusto. Las habitaciones están bien equipadas, con su televisor con dvd incorporado, cafetera, té, pastas. Incluyen cuarto de baño en el interior. Todo muy limpio y bien decorado. Tienen incluso una mini biblioteca a disposición de los clientes con libros y dvd's variados.
El establecimiento lo lleva un matrimonio. Nosotros tratamos en todo momento con el marido, Franco, que es de origen italiano, pero habla estupendamente inglés. Los que os manejéis un poquito con el inglés lo agradeceréis, porque se expresa muy bien, y es fácil entenderle. Es realmente amable y encantador. Siempre en todo momento con una sonrisa, dispuesto a resolver cualquier duda o pregunta que teníamos.
En el precio está incluido el desayuno, muy completo, que te preparan en el momento: Huevos, tostadas, café, bacon, incluso el tradicional haggis escocés. Complementado, con cereales, yogures, fruta, zumos, y bollos de los que te puedes servir al gusto.
En cuanto a la ubicación está en una buena zona, cerca del área universitaria. Andando son uno 20 minutos a la Royal Mile. Pero puedes tomar varios buses que paran al lado del hotel, que te llevarán al centro en 5 minutos. Si no quieres ir al centro, tienes algunos pubs y restaurantes cerca, que no están nada mal.
Es un sitio que merece la pena y que recomendamos a todos los que visiten la ciudad y quieran alojarse en un lugar limpio, acogedor, con encanto y no demasiado caro.
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