Para empezar decir, que Edimburgo es una ciudad muy pequeña, con lo que nada queda lejos. El hotelito se encuentra en Leith zona costera periférica de Edimburgo, a 10 minutos de Princess street (calle comercial por excelencia) que divide la ciudad en Nueva y vieja, y de la Royal Mille que une el Castillo con la residencia/palacio de la Reina. y a menos de 5 minutos andando de la costa.
Se trata de una casita Victoriana adosada frente a un gran parque, decorada muy británica, con un excelente trato personal y un maravilloso desayuno. Las habitaciones son cómodas, con buenas vistas y con una decoración acorde al resto del hotel.
Totalmente recomendable para aquellos que les guste andar o no les importe coger un bus, y menos recomendable para los que quieran estar en todo el meollo de Pubs céntricos y zonas comerciales. Seguramente si vuelvo a Edimburgo regrese a este hotel.
