La verdad es que fue difícil tener que elegir entre la enorme oferta de B&B que hay en Edimburgo, pero creo que acertamos.
Es un alojamiento agrabable, limpio y con el toque "british". No está en una calle céntrica pero en 10 minutos andando se llega al extremo Este de Princess Street. Ocupa una casa típica de allí y las habitaciones en las que estuvimos daban al jardín de la parte de atras del edificio, por lo que eran muy tranquilas. El desayuno delicioso, servido en mesa con servicio completo, pudiendo eligir entre varios desayunos. Los dueños son muy agradables, cordiales y educados.
Conclusión: recomendable.
