Metido en una callecita que bordea la calle Great Westerm el hotel es un tesoro. El edificio del siglo 19 primorosamente restaurado se ha convertido en alojamiento turístico. Esto explicaría la ENORME habitación que tuve - al menos 30 m2 y un baño ENORME- casi el tamaño de una habitación de un 3 estrellas en Londres:))). De echo, tras ver la habitación le pregunte al dueño ( he mencionado que el Kelvin es un negocio familiar?) Sr. Duguid si no había habido algún error porque había reservado una pequeña habitación doble y no una enorme habitación de 4 camas…Por 58 libras la noche una verdadera ganga. El centro de Glasgow está a una distancia paseable – 20 minutos si te tomas tú tiempo admirando la colosal arquitectura de Glasgow. Hay dos estaciones de metro a 5 minutos, muchos autobuses a la puerta del hotel, el jardín botánico cruzando la calle, pero lo mejor de todo, el hotel Kelvin está en el West End, la mejor zona de Glasgow para ir de restaurante y de copas. La habitación tenía TV, tetera eléctrica, pero no teléfono.
Tienes tú propia llave de la entrada y de la habitación – no hay recepción propiamente dicha pero puedes tocar el timbre si te ves incapaz, porque has bebido mucho whisky, de encontrar el agujero de la llave.-
Aparte del café, que era el peor café de toda Inglaterra, el timbre era el mayor problema – cuando alguien llamaba se podía oír en todo el edificio – lo que no es especialmente agradable a las 3 am.
En conjunto, el hotel Kelvin es un maravilloso lugar para alojarse. No es un hotel lujoso, pero es muy acogedor.
Me encantaría volver de nuevo.
- Kelvin Hotel Glasgow
