Me alojé en Dreamhouse el pasado fin de semana y viví momentos inolvidables en Glasgow, desde que llegué a los apartamentos donde me dio la bienvenida una señora muy agradable que se llamaba Joanne, hasta que me marché. El apartamento estaba inmaculado y todo lo que contenía era de primera clase. Una ubicación genial, en lo mejor de la ciudad lo que resultaba perfecto para coger el autobús, conexiones de metro y tren, todo estaba cerca. En definitiva, no me vuelvo a alojar en ningún hotel de Glasgow, además estoy deseando quedarme en otros apartamentos de Escocia.
