Es una guest house con habitaciones amplias y cuidadas, las camas son cómodas, aunque hacía algo de fresquito. El desayuno escocés era realmente bueno.
La única pega es que con nosotros viajaba una pareja, que uno de los dos era fumador. Toda su ropa y él mismo olían fatal. Los dueños le acusaron de que había fumado en la habitación solo porque olía a tabaco, sin ningún tipo de prueba más. El no aseguró que no había fumado. Nos hicieron pagar 20 libras por "extra cleaning". E incluso, nos dijeron que los españoles eramos unos mentirosos y siempre nos escondiamos para fumar en el baño.
