Cada vez que ciudad de Cork siempre me alojo en el Ashley hotel.
Este hotel dirigido por una familia es perfectamente situado en una ubicación céntrica y aún así que te no tienes que pagar por el mueble para este privilegio como te lo con cadenas de hotel.
Las habitaciones son cómodas, la comida es estupenda y el personal es extremadamente acogedor y amable, cuando estoy allí me siento como a un amigo que quiera quedarse en vez de un cliente, su hospitalidad realmente sabe sin límites!
Para los que viajan mi coche o en bicicleta hay aparcamiento seguro, se orientan para los que viajan con perros y la recepción siempre está abierta.
¿Qué más se puede necesitar? No me alojaría en ningún otro sitio!
