Nos hospedamos en este lugar durante dos noches en el mes de agosto y ¡hemos hablado mas del hotel que del propio viaje! Leí el comentario en el “Lonly Planet Online Guide” y fueron muy certeros. Este nos recordó a Faulty Towers. Había más de un centímetro de polvo en las escaleras y necesitas estar en forma si tu habitación está en el último piso, pero la ropa de cama estaba recién lavada, el cuarto de baño estaba limpio, aunque había restricciones de agua caliente y sólo los mas madrugadores disponían de ella, y como yo me levantaba a las 10 estaba helada. Ahora sé dar otra utilidad a los rollos de papel de baño pues usaba la mitad de uno como cuña que insertaba debajo de la televisión a modo de apoyo, lo que además de ser ingenioso nos hacia reír. El hotel está a tiro de piedra de las tiendas y a poca distancia del bar más próximo (en la planta baja del edificio). Si estás dispuesto a ver polvo y te gustan los colores vivos de la habitación, entonces no está mal. No se puede poner ninguna pega al desayuno, es más sólo ¡el desayuno vale casi lo que cuesta todo! En definitiva, es un hotel económico pero disfrutamos nuestra estancia, ¡y el personal era amable cuando nos podía comprender!
