Poco más podemos decir después todas las buenas críticas que ha recibido esta casa. Solo corroborarlas. Nos alojamos en la casa que está a unos metros y nos dieron una habitación amplísima y muy tranquila. Esta otra casa tiene un amplio salón en la planta baja y una bonita terraza. No tuvimos problema para aparcar en la entrada (en la calle está reservado para los residentes). Nada más llegar nos recibió Tony, que estuvo amabilísimo durante todos los días. Con el charlamos varias veces y nos dio buenas recomendaciones sobre lugares para visitar y restaurantes en la ciudad. Los desayunos son magníficos y Avril, su mujer, es también un encanto. Muy simpática. ¡Qué buenos los scones! Los mejores de todo el viaje y eso que los probé todos los días (15 en total).
Una tarde preguntamos por una farmacia de confianza y el propio Tony nos llevó con su coche. Es solo un ejemplo de su buena disposición a ayudar en todo momento.
La casa está a uno diez minutos andando del centro. Lo bueno es la tranquilidad de la zona, justo al lado de la Universidad.
