En el mes de julio me alojé con mi familia en Fernroyd House durante dos días. Era nuestra primera experiencia de Bed & Breakfast después de muchos años sin visitar Irlanda, y resultó un gran y prometedor comienzo.
La localización del B&B es estupenda, pues aún estando en una zona tranquila se puede acceder a pie en diez minutos al centro de Cork. La habitación estaba impoluta, con una decoración muy relajante, camas muy cómodas y un baño espacioso, con todo lo necesario. El desayuno, maravilloso, en variedad y cantidad. Sobre todo el "full Irish breakfast", sabrosísimo, preparado en el momento por la propietaria con todo esmero y atendiendo todas tus sugerencias "más de esto, menos de lo otro..."
Todo esto bastaría para definir una estancia más que agradable, pero aún me falta añadir la gran profesionalidad y dedicación de los propietarios, Avril y Tony. No sólo nos ayudaron a resolver todas nuestras dudas (cómo llegar a sitios, sugerencias para restaurantes, etc), sino que además se volcaron para ayudarnos a loclizar a un amigo de nuestra hija que se encontraba en Cork haciendo un curso de verano y con quien queríamos encontrarnos. Ante algunas dificultades surgidas con la dirección y el teléfono que se nos había proporcionado, ellos hicieron todas las gestiones necesarias hasta conseguir localizar a nuestro amigo, y no quisieron ni siquiera cobrar el precio de las llamadas telefónicas realizadas.
Durante nuestra estancia en Fernroyd House nos sentimos realmente como en casa, y la recomiendo a cualquiera que vaya a Cork y quiera sentirse bien cuidado.
