El Hotel está genial, tiene una decoración moderna espectacular tanto en el salón como en las habitaciones. Las camas muy confortables y la habitación super limpia y espaciosa con una TV de plasma gigante y con teclado que valia para hacerla de ordenador. Incluso tenía tabla de plancha y plancha. Una cafetera y tetera con azucar, cafe, y té. El chico de la recepción hablaba un poco de español y era muy simpatico. El único fallo es que cuando llegamos estaban cerrando el restaurante y en el bar habia 2 camareros un poco bordes que sólo nos dieron una cerveza, menos mal que teniamos un sandwiches que nos sobro de el vuelo. Creo que tendrían que tener algo a esas horas aunque fuera solo bocadillos.
Tenian una sala especial llamada Pullman que era como el resto del hotel una imitación a un avión por adentro y para cualquiera que tuviera que esperar mas de 4 horas en el aeropuerto (que esta cruzando la calle) por 20€ podias descansar en una sillones que daban masajes.
El desayuno estuvo fenomenal con salchichas, jamón, queso, bolleria, zumos, fruta, yogures, etc.. de calidad.
El hotel estaba muy nuevo y muy limpio. Ideal para cuando llegas de un vuelo cansado.
- Hotel Cork International Airport
