Durante una semana de agosto una familia de cuatro miembros nos hemos alojado en un apartamennto del Oliver St. John Gogarty's. Nos ha satisfecho enormemente la ubicación, en pleno Temple Bar -la zona de pubs más conocida de Dublín- y muy cerca de todo. Nos ha gustado mucho el pub y el restaurante -el verdadero negocio, con un ambiente increíble y buena música celta. Nos ha gustado el recibimiento -te dan un vale por persona para tomarte una pinta de Guinnes en el pub y te regalan un cd y un dvd con actuaciones musicales en vivo-... Ya centrándonos en el apartamento, era espacioso, con una cocina suficientemente dotada, pero todo lo demás extraordinariamente básico: camas mejorables -dos de ellas, demasiado estrechas-, mobiliario antiquísimo, nada en las baños a parte de toallas y papel higiénico, Tv de plasma sin más canales que los básicos de Irlanda y con la obligación de dejar un depósito de 30 € si querías el mando a distancia para poder utilizarla... y un sistema de cambio de toallas alucinante: cada día te dejan un paquete a la puerta -en el exterior- con las nuevas y no nos han recogido las usadas hasta el sexto día de estancia... Al menos la wifi funcionaba ben.
Lo anterior no es óbvice para que se pueda aconsejar para gente joven o familias que lo que pretendan sea disfrutar de la ciudad y de Irlanda, y usar el apartamento solo para lo imprescindible. La relación calidad-ubicación-precio es adecuada.
Nota: si alquilas coche, el Hostel tiene un convenio con un parking privado situado justo al lado, pero ¡ojo! si llegas más allá de las 10 de la noche lo encontrarás cerrado y tendrás que buscar uno de los pocos parkins 24 horas de las proximidade
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