Cualquier gerencia de un hotel de 3 estrellas debería saber que la primera cara que te recibe al momento de llegar debe de ser una simpática. No es así en Albany House. A pesar de la linda habitación y el personal acogedor durante el desayuno, la recepcionista del mostrador no podía sonreír, olvídate de un “qué tenga un buen día”. Necesita urgentemente de unas lecciones de “servir con una sonrisa”. No es el tipo de personalidad que quieres como “cara” del hotel, ni muestra calidez en su comportamiento mientras toma tus pagos, etc.
Un desafortunado inconveniente en mi estancia en Albany House. Aún así, por la situación, el precio y la limpieza de la habitación, lo intentaría de nuevo.
- Albany Hotel Dublin
