Acabo de volver de una estancia en el Merrion, en Dublin. Voy a resumir mi semana allí. El edificio donde está emplazado el hotel es viejo, con mucha historia y una fantástica decoración relacionada con Irlanda (postales, acuerdos d paz irlandeses etc.). Incluso cuenta con su propia colección de arte. Las personas del mostrador principal son muy majos y hay muchísimos paraguas disponibles, algo que vas a necesitar.
Habitaciones. Como no se puede dormir en el pasillo, sino en una habitación, aquí es donde se encuentra el punto débil. Para los que estéis leyendo mi lista de críticas ahora, os diré que acostumbro a gastar bastante pero por 350 euros, el Merrion me decepcionó bastante. Los accesorios del cuarto de baño son un poco aparatosos y no te permite mezclar agua fría y caliente en el mismo chorro, además está hecha de plástico. Siento decirles que es una tecnología más apropiada de los 50.
El aparato de aire acondicionado es ruidoso, y adivina una cosa, la temperatura del flujo de aire es la misma que en la habitación. Por último, las ventanas de doble cristal son obviamente muy modestas hasta el límite que se oye el ruido exterior, incluso, mucho peor, se podía oría las conversaciones de los vecinos, de los que estaban en los pasillos y de los del piso de arriba. Aunque las habitaciones son normales, quizás un poco pequeñas, su decoración es bonita ¿pero acaso esto ayuda a dormir mejor? No. Esto es demasiado flojo, de hecho me pregunto como ha llegado a conseguir 5 estrellas. (me marché a las 5:30 de la mañana al aeropuerto). Además no tuve la oportunidad de ver el spa ni probé el servicio de habitaciones o el restaurante del hotel.
Restaurante Patric Guilbaud, que está junto al Merrion, se lo recomendaría encarecidamente a todo el mundo que tenga tiempo y quiera disfrutar de la buena comida, su plato estrella es el Ravioli con langosta que lo elaboran muy bien, o el G y T geule amuse espumoso y un excelente postre de fresa. Este lugar tiene dos estrellas Michelin y merece la pena pagarlo, así que no te preocupes por pagar 150 euros por cabeza porque lo vas a recordar toda tu vida.