El personal fue muy agradable, ayudándonos en todo y, a diferencia del Travelodge donde también estuvimos, no nos cobraron hasta la salida del hotel.
Las habitaciones estaban limpias. No me gustó mucho que tuvieran moqueta, pero estaban bien. La triple era muy amplia, la doble menos, pero teniendo en cuenta que una de las camas de la doble era de matrimonio, estaba muy bien.
En los baños venían gelecitos y gorro de ducha, toallas limpias y el agua funcionaba perfectamente. Si acaso lo único que la ducha era un poco pequeña.
No tiene ascensor, pero no se nos hizo pesado porque íbamos con maletas de mano.
La zona no nos pareció peligrosa, aunque el taxista nos advirtió al llegar de que no fuéramos más al norte, sino sólo hacia el sur (a cruzar el río hacia el centro de la ciudad). Pero una noche a las cuatro de la mañana un hombre rompió los cristales de dos puertas y se puso a gritar a los recepcionistas. Se ve que estaba borracho y que se deshicieron pronto de él. De todas formas del grupo de cinco que íbamos solo me enteré yo y no fue a más. A la noche siguiente ya habían repuesto los cristales.
- Maple Hotel Dublin
