El hotel está muy bien situado. El personal de la recepción es amable, pero poco servicial. A pesar de que se supone que tienen parking, no lo tienen, o está lleno. No hay más alternativa que aparcar en la calle, pagando 1 euro cada 20 min. y con prohibición total de aparcar de 4 a 7 pm.
El desayuno está bien. Las camareras son amables. Los cuartos son modestos pero limpios. No hay teléfono. No funciona la televisión. El baño estaba limpio.
Pero lo peor es el ruido. Un ruido espantoso toda la noche que viene de la calle. Las ventanas no tienen ningún tipo de aislamiento, y entra un frío terrible por las rendijas. El frío todavía se puede aguantar con la calefacción, pero el ruido no.
En la habitación se oía el timbre de la entrada (hasta las 4 de la mañana) y la gente hablando en la calle como si estuvieran dentro de la habitación. Y todas las pisadas del piso de arriba. No se oía, sin embargo, la música del bar del hotel. El ruido de la calle era lo que molestaba. Realmente grave la falta de aislamiento la ventana.
- Maple Hotel Dublin
