Lo bueno es que está muy bien situado para acceder a pie a cualquier calle del centro de Dublín y especialmente a la zona de Temple bar, el propio Temple bar se encuentra a dos minutos andando y para mi ese es realmente su valor.
Lo malo es todo lo demás, para acceder el día de llegada hay que hacerlo por el bar-restaurante italiano que es además donde se sirve el desayuno, el desayuno no es estilo buffet sino una especie de carta con un par de opciones, la opción fruta no estuvo disponible durante los tres días de estancia, la habitación que me asignaron era un zulo, tenía solo dos ventanas pequeñas cerradas con verja y que daban a dos patios interiores, había todo el día un constante ruido de los extractores de humos de los restaurantes de la planta baja, la televisión antigua y ruidosa, el aire acondicionado/calefacción no daba no frío ni calor por lo que en pleno mes de marzo y a x grados bajo 0 el frío era importante además de ser bastante ruidoso.
Después de 10 días de viaje por UK tengo que decir que fué el hotel más caro de los cuatro en los que me alojé y con mucha diferencia el peor.
Me llevo una muy buena impresión de Dublín como ciudad pero no de este hotel, el buen servicio de su personal no suple las carencias y el estado del hotel.
- Eliza Hotel Dublin
