Hemos llegado al hotel esta misma tarde porque tenemos un vuelo muy pronto por la mañana y por ubicación es el que nos pensábamos que nos iría mejor. Creemos que esta ha sido la mejor y única buena característica del hotel, la ubicación. Por lo demás, no sabemos dónde están las cuatro estrellas. Os explicamos el porqué: hemos llegado a la habitación en un segundo piso sin ascensor (pero sí con montacargas para el equipaje) y no estaba decentemente limpia. Alguien había hecho uso del baño y no habían tirado de la cadena y nadie se había preocupado de limpiarlo. Hemos avisado al personal y nos han cambiado de habitación en pocos minutos. Esperando dejar este momento en una anécdota nos hemos trasladado a una nueva. En ésta nos esperaba una galleta maría en la repisa de la bañera, un secador que no funciona y un armario sin puertas. Ahora mismo, tenemos un muy ruidoso sistema de calefacción.
Hemos bajado a cenar y el servicio ha destacado por su "amabilidad". Hemos pedido dos refrescos y al pagarlos la camarera no ha aceptado 6 euros para pagar 5,85 euros (ha querido ahorrarse un viaje a la caja y regresar) y al buscarle más monedas para dárselo justo se ha tomado la libertad de cogerlas ella misma de mi mano mientras estaba contándolas.
De la comida podemos decir que para ser de supervivencia está bien. La relación calidad precio no se corresponde, demasiado cara.
Hemos utilizado los baños de la recepción y el de hombres no estaba como debería. El suelo estaba pegajoso, los espejos sucios y la "restroom checklist" firmada hasta las 9pm cuando eran las 6pm. El de señoras estaba correcto.
Las 4 estrellas de este hotel ya están de Christmas.
- Dublin Clarion
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